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¿Cuál fue el coste de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992?

Los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Barcelona 1992 representaron mucho más que un evento deportivo; fueron un catalizador para la transformación y modernización de la ciudad, dejando un legado duradero tanto en términos de infraestructura como de imagen internacional. Esta cita olímpica se convirtió en un modelo de cómo un evento deportivo puede tener un impacto profundo y positivo en la ciudad anfitriona.

Desde la creación de los Juegos Olímpicos en 1896, las ciudades anfitrionas han aprovechado los juegos para proyectar una imagen específica de sí mismas ante el mundo y para emprender grandes proyectos de infraestructura o nuevos planes urbanísticos.

Barcelona no fue una excepción. Confinada entre los ríos Besòs y Llobregat al norte y sur, y las colinas de Collserola al oeste, la ciudad también se había vuelto de espaldas al mar. Aunque la costa había sido una zona industrial, para los años 80 la mayoría de las fábricas estaban en desuso. No fue hasta la llegada de los Juegos Olímpicos de 1992 que Barcelona logró abrirse al Mediterráneo con la construcción del Puerto Olímpico y la Villa Olímpica, obras de genios arquitectónicos como Oriol Baselga.

Barcelona ha sido reconocida como uno de los ejemplos líderes en la revitalización urbana a través de los Juegos Olímpicos, ofreciendo valiosas lecciones para futuras ciudades anfitrionas de este evento deportivo tan popular. La transformación de Barcelona fue integral, incluyendo una renovada infraestructura y paisaje urbano, mejoras en la economía y el empleo, y su consolidación como uno de los destinos turísticos más populares del mundo.

El distrito de Montjuïc es un claro ejemplo de esta metamorfosis. La icónica torre de telecomunicaciones en el anillo olímpico de Montjuïc, diseñada por Santiago Calatrava; la emblemática piscina, escenario de imágenes icónicas de los juegos de 1992 con atletas saltando contra el horizonte barcelonés; el campo municipal de rugby La Foixarda; el Palau Sant Jordi y el estadio Lluís Companys son solo algunas de las instalaciones que se renovaron o construyeron en preparación para los Juegos Olímpicos. Lugares menos conocidos como el parque olímpico Segre, el canal Olimpic en Castelldefels, el estadio deportivo de Granollers, el estadio de béisbol olímpico en Hospitalet de Llobregat, el polígono de tiro olímpico en Mollet del Vallés y las instalaciones de remo olímpico en Banyoles también se crearon o mejoraron en ese entonces.

La inversión económica en los Juegos Olímpicos fue mucho más allá de la mera organización del evento, impulsando una transformación radical y rápida de Barcelona en diversas áreas. Esta metamorfosis se financió mediante un modelo mixto de financiación, compuesto por aproximadamente dos tercios de fondos públicos y un tercio de capital privado. Este enfoque de colaboración público-privada se convirtió en una seña distintiva de los Juegos de 1992.

El economista Ferran Brunet, en su análisis recogido en el libro ‘Les claus de l’èxit’, publicado por el Centre d’Estudis Olímpics i de l’Esport de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), subraya la importancia de diferenciar entre los costes de organización del evento y las inversiones a largo plazo. Según Brunet, el coste real de los Juegos Olímpicos, es decir, aquel que no tiene un uso posterior al evento, ascendió a 162.880 millones de pesetas en 1992 (unos 979 millones de euros), lo que equivaldría a aproximadamente 2.138 millones de euros a noviembre de 2023, según el patrón de actualización de rentas del Instituto Nacional de Estadística. No obstante, este coste representa menos del 15% del gasto total.

La mayor parte del presupuesto, un abrumador 85,5%, se destinó a inversiones que ascendieron a 956.630 millones de pesetas, equivalentes a 5.749 millones de euros de 1992, o 12.555 millones de euros a noviembre de 2023. Esta inversión se desglosa en un tercio proveniente del sector privado (313.017 millones de pesetas), de los cuales un 30% era de origen extranjero, destinado principalmente a la construcción de viviendas, hoteles, centros de negocios y autopistas. A pesar de enfrentar altibajos a corto plazo, como la crisis económica de 1993, a largo plazo estas inversiones experimentaron un período de prosperidad, seguido por una crisis severa, y finalmente una recuperación en tiempos recientes.

En cuanto a la inversión pública, dos tercios del total fueron aportados por las administraciones públicas, siendo Holsa (Holding Olímpic, SA), una empresa integrada por el Gobierno central y el ayuntamiento, un actor clave. La Generalitat, aunque contribuyó significativamente al proyecto, optó por no unirse a Holsa para evitar compromisos económicos adicionales con Barcelona-92. Del total de la inversión pública, el Gobierno asumió el 37,37%, el consistorio el 16,34%, la Generalitat el 18,34%, Telefónica (entonces controlada por el sector público) el 15,43%, y el Comité Olímpico Organizador Barcelona 92, SA (COOB 92) el 5,33%.

En los años previos a los Juegos Olímpicos, Barcelona recibía 1,7 millones de turistas. Tras los Juegos, el número aumentó rápidamente, alcanzando los 2,5 millones de visitantes al año siguiente. Para 2019, cifra anterior a la pandemia, el dato había llegado a unos 12 millones.

Hoy, Barcelona es una de las ciudades con mayor número de visitantes en el mundo. Esto ha sido posible gracias a la llamada “marca Barcelona” que emergió tras los Juegos. La organización de los Juegos Olímpicos de 1992 fue una de las mejores estrategias de marca ciudad jamás implementadas.

En los años posteriores a los Juegos, Barcelona logró proyectar su imagen internacionalmente, convirtiéndose rápidamente en uno de los destinos más buscados por los turistas. Gracias a los juegos, Barcelona se abrió no solo al mar, sino al mundo entero. La capital catalana se convirtió en una ciudad más cosmopolita, con gente llegando de todas partes del mundo. La excelencia en la organización de los Juegos Olímpicos brindó a Barcelona la autoestima necesaria para crecer y convertirse en una de las ciudades líderes en el mundo.


Fuente de la imagen: By Xavier Dengra – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=61038469

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